San Pedro de Macorís, Rep. Dom.


Jueves 03 de Mayo de 2012  06:54 PM | Medio Ambiente

Por Mario César Liburd Brito, MS

EL Llano Costero Sur Oriental, también llamado Planicie Costera Oriental y Llano Costero del Caribe, es la mayor llanura del país, tiene 240 kilómetros de largo y 40 de ancho para una extensión total de 9600 km2. En la dirección Oeste-Este se extiende desde el rio Ocoa hasta Cabo Engaño y la bahía de Yuna; al norte hasta las estribaciones de la cordillera oriental y hacia el Sur frente a la isla Saona. El territorio tiene numerosos ríos; vale la pena mencionar los ríos Ocoa, Baní, Nizao, Haina, Isabela, Ozama, Yabacao, Higuamo Casuí y Maguá, Soco y Chavón.

Hidrogeológicamente la zona está constituida por una plataforma de caliza arrecifal con una capa vegetal reducida y una gran actividad hídrica subterránea con profusión de cuevas producidas por la erosión de la caliza, y ríos los cuales forman un acuífero costero de abundantes aguas transparentes cuya naturaleza hidroquímica de manera predominante es bicarbonato-alcalino-térreas, bicarbonato-alcalinas y clorurado –alcalinas (Aquater S.p.A, Feb.2000).

Las aguas subterráneas constituyen la principal fuente de suministro a la mayoría de los acueductos de la zona. El INDRHI expresa que en la actualidad el requerimiento de agua, solo para satisfacer los centros turísticos de la región este, es de 22.07 millones de metro3/ año y que la proyección de ésta al 2025 es de 197.5 millones metro3, lo que representará el 30.46 % de todos los usos consuntivos de la región.

Tomando en consideración, además del proyectado requerimiento del sector turístico, el aumento de la población y la actividad industrial, aunque en el estudio citado (ver cuadro) el balance hídrico muestra un balance negativo poco significativo, y, sobre la base de un incremento estimado de la demanda de 130 a 237 x 106 m3 /año, el incremento de la explotación se reflejaría sensible y rápidamente en los niveles piezométricos con descensos máximos cercanos a 8 m y gran extensión areal de este fenómeno (Aquater S.p.A, Feb.2000). Lo anterior refleja la necesidad de desarrollar e implementar una política de aguas que tenga entre sus propósitos fundamentales la gestión y protección de las aguas subterráneas.
 
Recarga eficaz
(10 m /año)
Pérdidas por
flujo natural (106 m3 /año)
Explotación (106 m3 /año)

1,435

948 700

Balance hídrico para la Planicie Costera Oriental

Fuente: Estudio Hidrogeológico Nacional (INDRHI Aquater, 2000)

La sobre-explotación de los acuíferos genera impactos ecológicos irreversibles tales como la reducción de los caudales de los ríos, la eliminación de la vegetación nativa y la pérdida de ecosistemas, y en lo inmediato, el descenso continuado de los niveles piezométricos en el entorno de los campos de pozos ocasiona el incremento del fenómeno de intrusión del agua marina.

Al respecto, Frank Rodríguez, director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), manifiesta “La salinización del agua subterránea se manifiesta mayormente en las zonas turísticas de Boca Chica, San Pedro de Macorís, La Romana, Guaymate, La Uvita y Bayahibe, así como en la zona de Verón, Bávaro, Cañada Honda y El Macao”. La salinización progresiva de los acuíferos por efecto de la intrusión marina no es el único factor de deterioro de la calidad de agua, asimismo es la contaminación difusa causada por la aplicación de biocidas en las prácticas agrícolas y los lixiviados provenientes de los asentamientos urbanos, rurales e industriales.

Al respecto, Osiris de León, miembro de la Academia de Ciencias de la Republica Dominicana, en su participación en la IV Reunión del Programa de Agua de la Red Interamericana de Academias de Ciencias (IANAS), celebrada en Managua, Nicaragua, expuso lo siguiente: “las mayores reservas de aguas dulces en la Rep. Dominicana son las aguas subterráneas contenidas en los acuíferos de la Planicie Costera Oriental, Los Haitises, el valle de Neiba y la sierra de Bahoruco, pero las aguas subterráneas de la Planicie Costera Oriental están severamente contaminadas porque la falta de alcantarillados sanitarios lo que estimula la construcción de pozos filtrantes, siendo el caso más grave el de la ciudad de Santo Domingo, donde el 75% de la ciudad carece de alcantarillado sanitario, sin que ningún gobierno se preocupe por solucionar ese grave problema”. No obstante lo anterior, en las poblaciones de la Llanura Oriental, el 95% del suministro de agua destinada al consumo humano procede de fuentes subterráneas.

El significativo crecimiento demográfico, industrial y turístico experimentado en las poblaciones de la zona en los últimos cincuenta años ha ocasionado que el manto hídrico subterráneo esté siendo objeto de niveles de extracción que pueden alterar el equilibrio entre el flujo de entrada y salida lo cual afecta su recarga. Para el año 2000 se planteaba que, por parte del INDRHI, no existe un sistema de control periódico de la variación de los niveles y la salinidad del agua subterránea (Aquater S.p.A, Feb.2000). Es por ello que resultó alentadora la información publicada el 30 de abril en el portal del INDRHI en la cual se anunciaba que “El director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), ingeniero Frank Rodríguez, informó que ese organismo traerá a una especialista en el tema de salinización de aguas subterráneas, perteneciente al Instituto Holandés de Educación sobre el Agua (UNESCO – IHE), para realizar estudios vinculados a la salinización de los acuíferos subterráneos del país” y que ya la institución contaba con una red de puntos de control para observación y medición.
 

Fuente: http://www.lenntech.es/agua-subterranea/intrusion-agua-salada.htm#ixzz1tYLFolWh

La Intrusión salina

En los almacenamientos de agua subterráneos, una vez agotados o contaminados, la recuperación natural se convierte en un proceso muy lento que puede durar siglos, y, aunque existen diversas técnicas para recuperarlos de manera artificial y que consisten esencialmente en la recarga inducida, esta incrementa el peligro de contaminación. Es por ello por lo que, la técnica de recuperación más eficiente es lograr la gestión y uso sostenible del recurso lo cual permita reducir la demanda hídrica, y mantener, únicamente mediante la recarga natural, el balance hídrico equilibrado.
 
Fuente: INDRHI: Estadística del agua
Distribución de la recarga de agua subterránea por unidad hidrogeológica (Hm3/año)

Si se ha de reducir la extracción, la alternativa más viable para satisfacer la demanda creciente de agua es utilizar el agua de los abundantes ríos de la región para consumo humano. En este sentido, el INDRHI ha propuesto satisfacer la demanda a base de presas y solo utilizar los acuíferos subterráneos como reservas. Según las estadísticas del INDRHI, la provincia San Pedro de Macorís se abastece principalmente de los campos de pozos, de los cuales se extraen anualmente unos 16.9 x106 m3 para el municipio cabecera y 640,000 m3, aproximadamente para Consuelo, Quisqueya y San José de Los Llanos (INDRHI). Una solución técnica factible para sustituir esa demanda es que la fuente de alimentación al acueducto de Macorís sea exclusivamente las aguas provenientes del rio Higuamo, siguiendo el ejemplo de Hato Mayor, aun cuando en éste existen tramos con altos niveles de contaminación.

El problema de contaminación del Higuamo puede decirse que comienza en el siglo antepasado con la instalación de las agroindustrias azucareras. En el periodo 1876-1920 se instalaron en el territorio seis ingenios: Consuelo, Porvenir, Santa Fe, Quisqueya, Angelina y Cristóbal Colon lo cual motivó en Macorís un acelerado crecimiento demográfico que la convirtió en la tercera población del país. Tal fenómeno de crecimiento ha continuado y en el periodo 1920-2002 la población aumento de 38,609 a 301,744 habitantes para una densidad poblacional de 241 habs/km2, y se convirtió en la séptima provincia más poblada del país.
 
Fuente: Las Estadística del Agua, INDRHI
Crecimiento de la población de San Pedro de Macorís. 1920-2002.

Contrario a la creencia de muchos, el agua de los mantos freáticos es un recurso solo potencialmente renovable por los procesos naturales. De manera cierta, éstos se vuelven a llenar por la precipitación que se infiltra a través del suelo en el área de recarga, la cual depende de una tasa de recarga natural según el tipo de terreno, pero cuando el uso consuntivo supera el nivel de recarga en el área de extracción el cono de depresión formado actúa como un sistema de baja presión que no solo permite un mayor nivel de intrusión marina en los casos de acuíferos costero como el que nos ocupa, sino que además se produce una mayor penetración de contaminantes que se encuentre por encima del cono de depresión. Lo cierto de esto es que los investigadores encuentran sustancias sumamente interesantes, veamos esta noticia publicada en el periódico digital español elPlural.com en su edición del 27/abril/2012.

“La revista científica "Science of the Total Enviroment" han publicado el resultado de una investigación sobre los acuíferos que hay en el subsuelo de Barcelona según el cual se han detectado restos de cocaína, metadona y éxtasis en varias zonas de la ciudad”.

Da escalofrío pensar que esto sucede en España, ¿que podría encontrarse en los acuíferos de República Dominicana, un país donde las normas que regulan la descarga al subsuelo son tan poco estrictas en el sentido de debilidad de aplicación?

Algunos, en forma muy poética, al referirse a la disponibilidad de agua, aparentemente infinita, que tiene el país apuntan “La Republica Dominicana es un país de agua” ¡y quien no lo diría! si un viaje por carretera a cualquier punto del país implica pasar por algún puente.

Sin embargo, ya comienza a ser inquietante la visión de la roca desnuda en cauces secos donde antes corrían presurosas aguas cristalinas y leer algunas estadísticas que son igualmente turbadoras, como esta que transcribo (las negritas son mías): “El rendimiento hídrico que resulta de la escorrentía superficial es de 12.6 litros/seg./km2, superior al promedio mundial que es de 10 litros/seg./km2; pero inferior al de América Latina que se calcula en 21 litros/seg./km2. La disponibilidad de agua superficial natural per cápita total del país, se estimó, en el 2004 en 2,186.6 m3/hab/año, considerando una población de 8,871,823 habitantes. Según este valor, y de conformidad con la clasificación sobre disponibilidad de agua formulada por el director del Instituto Estatal de Hidrología de St. Petersburgo, profesor Igor Shiklomanov, la República Dominicana clasifica como un país con disponibilidad “baja” (entre 2,000-5,000 m3 per cápita por año), con dificultades, en especial en algunas regiones, pero todavía ligeramente distanciado de la categoría “muy baja” (menos de 2,000 m3 per cápita por año).Y conforme a la clasificación formulada por la hidrólogo Sueca Malin Falkenmank, la disponibilidad de 2,186.6 m3/hab/año coloca a la República Dominicana en la categoría de país “con problemas generales”, distanciada todavía del umbral de la “tensión hídrica”(Las Estadística del Agua, INDRHI. Pág. 8, abril 2006).

Todavía hay mucha agua, es cierto, pero, permítanme contarles una historia con un final triste. En mi época de niñez, en aquel Macorís de los bellos atardeceres, en cualquier época del año había muchos cangrejos, por doquier se los encontraba: en las matas, en los patios, dentro de las casas, en las calles y callejones, adonde mirara habían cuevas y más cuevas, hasta en el propio parque Duarte habían cuevas. Pero, en el llamado “tiempo de cangrejos”, ¡quien no recuerda el tufo de cangrejo descompuesto y la formaban alfombra viviente que formaban en la carretera que hasta pinchaban las gomas de los carros! Es para mi imborrable el recuerdo de los tiempos de lluvia y los truenos y relámpagos, y por razones que aun desconozco, los cangrejos salían de sus cuevas y ahí estábamos nosotros listos para atraparlos, los había para escoger; algunos preferían los machos por el tamaño de sus pinzas (nosotros le llamábamos muelas), y otros, ¡oh insensatos! a las hembras, por las huevas.

A quien se le hubiera ocurrido decir en aquel tiempo que los cangrejos se iban a acabar, sin embargo, hoy no se han acabado pero escasean tanto que hasta las jaibas constituyen un plato exótico. En aquel tiempo, no tan lejano, ¡comer jaiba era una rara gastronomía porque, como hacerlo si las jaibas se alimentaban de los ahogados.

En el pasado fueron unos grotescos crustáceos decápodos, hoy, la derivación del uso consuntivo insensato y la inacción de la generación actual pueden devenir en graves consecuencias para la existencia futura de los niños del presente. ¡Mañana puede ser el agua!


“El desarrollo sostenible es aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones”.

 
                                                                                               Gro Harlem Brundtland

 

       

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Mario César Liburd Brito

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