|
Por
Mario
César
Liburd
Brito,
MS
EL
Llano
Costero
Sur
Oriental,
también
llamado
Planicie
Costera
Oriental
y
Llano
Costero
del
Caribe,
es
la
mayor
llanura
del
país,
tiene
240
kilómetros
de
largo
y 40
de
ancho
para
una
extensión
total
de
9600
km2.
En
la
dirección
Oeste-Este
se
extiende
desde
el
rio
Ocoa
hasta
Cabo
Engaño
y la
bahía
de
Yuna;
al
norte
hasta
las
estribaciones
de
la
cordillera
oriental
y
hacia
el
Sur
frente
a la
isla
Saona.
El
territorio
tiene
numerosos
ríos;
vale
la
pena
mencionar
los
ríos
Ocoa,
Baní,
Nizao,
Haina,
Isabela,
Ozama,
Yabacao,
Higuamo
Casuí
y
Maguá,
Soco
y
Chavón.
Hidrogeológicamente
la
zona
está
constituida
por
una
plataforma
de
caliza
arrecifal
con
una
capa
vegetal
reducida
y
una
gran
actividad
hídrica
subterránea
con
profusión
de
cuevas
producidas
por
la
erosión
de
la
caliza,
y
ríos
los
cuales
forman
un
acuífero
costero
de
abundantes
aguas
transparentes
cuya
naturaleza
hidroquímica
de
manera
predominante
es
bicarbonato-alcalino-térreas,
bicarbonato-alcalinas
y
clorurado
–alcalinas
(Aquater
S.p.A,
Feb.2000).
Las
aguas
subterráneas
constituyen
la
principal
fuente
de
suministro
a la
mayoría
de
los
acueductos
de
la
zona.
El
INDRHI
expresa
que
en
la
actualidad
el
requerimiento
de
agua,
solo
para
satisfacer
los
centros
turísticos
de
la
región
este,
es
de
22.07
millones
de
metro3/
año
y
que
la
proyección
de
ésta
al
2025
es
de
197.5
millones
metro3,
lo
que
representará
el
30.46
% de
todos
los
usos
consuntivos
de
la
región.
Tomando
en
consideración,
además
del
proyectado
requerimiento
del
sector
turístico,
el
aumento
de
la
población
y la
actividad
industrial,
aunque
en
el
estudio
citado
(ver
cuadro)
el
balance
hídrico
muestra
un
balance
negativo
poco
significativo,
y,
sobre
la
base
de
un
incremento
estimado
de
la
demanda
de
130
a
237
x
106
m3 /año,
el
incremento
de
la
explotación
se
reflejaría
sensible
y
rápidamente
en
los
niveles
piezométricos
con
descensos
máximos
cercanos
a 8
m y
gran
extensión
areal
de
este
fenómeno
(Aquater
S.p.A,
Feb.2000).
Lo
anterior
refleja
la
necesidad
de
desarrollar
e
implementar
una
política
de
aguas
que
tenga
entre
sus
propósitos
fundamentales
la
gestión
y
protección
de
las
aguas
subterráneas.
Recarga eficaz
(10 m /año) |
Pérdidas por
flujo natural (106 m3 /año) |
Explotación (106 m3 /año) |
|
1,435 |
948 |
700 |
|
Balance hídrico para la Planicie Costera Oriental |
|
Fuente: Estudio Hidrogeológico Nacional (INDRHI Aquater, 2000) |
La
sobre-explotación
de
los
acuíferos
genera
impactos
ecológicos
irreversibles
tales
como
la
reducción
de
los
caudales
de
los
ríos,
la
eliminación
de
la
vegetación
nativa
y la
pérdida
de
ecosistemas,
y en
lo
inmediato,
el
descenso
continuado
de
los
niveles
piezométricos
en
el
entorno
de
los
campos
de
pozos
ocasiona
el
incremento
del
fenómeno
de
intrusión
del
agua
marina.
Al
respecto,
Frank
Rodríguez,
director
del
Instituto
Nacional
de
Recursos
Hidráulicos
(INDRHI),
manifiesta
“La
salinización
del
agua
subterránea
se
manifiesta
mayormente
en
las
zonas
turísticas
de
Boca
Chica,
San
Pedro
de
Macorís,
La
Romana,
Guaymate,
La
Uvita
y
Bayahibe,
así
como
en
la
zona
de
Verón,
Bávaro,
Cañada
Honda
y El
Macao”.
La
salinización
progresiva
de
los
acuíferos
por
efecto
de
la
intrusión
marina
no
es
el
único
factor
de
deterioro
de
la
calidad
de
agua,
asimismo
es
la
contaminación
difusa
causada
por
la
aplicación
de
biocidas
en
las
prácticas
agrícolas
y
los
lixiviados
provenientes
de
los
asentamientos
urbanos,
rurales
e
industriales.
Al
respecto,
Osiris
de
León,
miembro
de
la
Academia
de
Ciencias
de
la
Republica
Dominicana,
en
su
participación
en
la
IV
Reunión
del
Programa
de
Agua
de
la
Red
Interamericana
de
Academias
de
Ciencias
(IANAS),
celebrada
en
Managua,
Nicaragua,
expuso
lo
siguiente:
“las
mayores
reservas
de
aguas
dulces
en
la
Rep.
Dominicana
son
las
aguas
subterráneas
contenidas
en
los
acuíferos
de
la
Planicie
Costera
Oriental,
Los
Haitises,
el
valle
de
Neiba
y la
sierra
de
Bahoruco,
pero
las
aguas
subterráneas
de
la
Planicie
Costera
Oriental
están
severamente
contaminadas
porque
la
falta
de
alcantarillados
sanitarios
lo
que
estimula
la
construcción
de
pozos
filtrantes,
siendo
el
caso
más
grave
el
de
la
ciudad
de
Santo
Domingo,
donde
el
75%
de
la
ciudad
carece
de
alcantarillado
sanitario,
sin
que
ningún
gobierno
se
preocupe
por
solucionar
ese
grave
problema”.
No
obstante
lo
anterior,
en
las
poblaciones
de
la
Llanura
Oriental,
el
95%
del
suministro
de
agua
destinada
al
consumo
humano
procede
de
fuentes
subterráneas.
El
significativo
crecimiento
demográfico,
industrial
y
turístico
experimentado
en
las
poblaciones
de
la
zona
en
los
últimos
cincuenta
años
ha
ocasionado
que
el
manto
hídrico
subterráneo
esté
siendo
objeto
de
niveles
de
extracción
que
pueden
alterar
el
equilibrio
entre
el
flujo
de
entrada
y
salida
lo
cual
afecta
su
recarga.
Para
el
año
2000
se
planteaba
que,
por
parte
del
INDRHI,
no
existe
un
sistema
de
control
periódico
de
la
variación
de
los
niveles
y la
salinidad
del
agua
subterránea
(Aquater
S.p.A,
Feb.2000).
Es
por
ello
que
resultó
alentadora
la
información
publicada
el
30
de
abril
en
el
portal
del
INDRHI
en
la
cual
se
anunciaba
que
“El
director
del
Instituto
Nacional
de
Recursos
Hidráulicos
(INDRHI),
ingeniero
Frank
Rodríguez,
informó
que
ese
organismo
traerá
a
una
especialista
en
el
tema
de
salinización
de
aguas
subterráneas,
perteneciente
al
Instituto
Holandés
de
Educación
sobre
el
Agua
(UNESCO
–
IHE),
para
realizar
estudios
vinculados
a la
salinización
de
los
acuíferos
subterráneos
del
país”
y
que
ya
la
institución
contaba
con
una
red
de
puntos
de
control
para
observación
y
medición.
|

|
|
Fuente: http://www.lenntech.es/agua-subterranea/intrusion-agua-salada.htm#ixzz1tYLFolWh |
|
La Intrusión salina |
En
los
almacenamientos
de
agua
subterráneos,
una
vez
agotados
o
contaminados,
la
recuperación
natural
se
convierte
en
un
proceso
muy
lento
que
puede
durar
siglos,
y,
aunque
existen
diversas
técnicas
para
recuperarlos
de
manera
artificial
y
que
consisten
esencialmente
en
la
recarga
inducida,
esta
incrementa
el
peligro
de
contaminación.
Es
por
ello
por
lo
que,
la
técnica
de
recuperación
más
eficiente
es
lograr
la
gestión
y
uso
sostenible
del
recurso
lo
cual
permita
reducir
la
demanda
hídrica,
y
mantener,
únicamente
mediante
la
recarga
natural,
el
balance
hídrico
equilibrado.
 |
|
Fuente: INDRHI: Estadística del agua |
|
Distribución de la recarga de agua subterránea por unidad hidrogeológica (Hm3/año) |
Si
se
ha
de
reducir
la
extracción,
la
alternativa
más
viable
para
satisfacer
la
demanda
creciente
de
agua
es
utilizar
el
agua
de
los
abundantes
ríos
de
la
región
para
consumo
humano.
En
este
sentido,
el
INDRHI
ha
propuesto
satisfacer
la
demanda
a
base
de
presas
y
solo
utilizar
los
acuíferos
subterráneos
como
reservas.
Según
las
estadísticas
del
INDRHI,
la
provincia
San
Pedro
de
Macorís
se
abastece
principalmente
de
los
campos
de
pozos,
de
los
cuales
se
extraen
anualmente
unos
16.9
x106
m3
para
el
municipio
cabecera
y
640,000
m3,
aproximadamente
para
Consuelo,
Quisqueya
y
San
José
de
Los
Llanos
(INDRHI).
Una
solución
técnica
factible
para
sustituir
esa
demanda
es
que
la
fuente
de
alimentación
al
acueducto
de
Macorís
sea
exclusivamente
las
aguas
provenientes
del
rio
Higuamo,
siguiendo
el
ejemplo
de
Hato
Mayor,
aun
cuando
en
éste
existen
tramos
con
altos
niveles
de
contaminación.
El
problema
de
contaminación
del
Higuamo
puede
decirse
que
comienza
en
el
siglo
antepasado
con
la
instalación
de
las
agroindustrias
azucareras.
En
el
periodo
1876-1920
se
instalaron
en
el
territorio
seis
ingenios:
Consuelo,
Porvenir,
Santa
Fe,
Quisqueya,
Angelina
y
Cristóbal
Colon
lo
cual
motivó
en
Macorís
un
acelerado
crecimiento
demográfico
que
la
convirtió
en
la
tercera
población
del
país.
Tal
fenómeno
de
crecimiento
ha
continuado
y en
el
periodo
1920-2002
la
población
aumento
de
38,609
a
301,744
habitantes
para
una
densidad
poblacional
de
241
habs/km2,
y se
convirtió
en
la
séptima
provincia
más
poblada
del
país.
 |
|
Fuente: Las Estadística del Agua, INDRHI |
|
Crecimiento de la población de San Pedro de Macorís. 1920-2002. |
Contrario
a la
creencia
de
muchos,
el
agua
de
los
mantos
freáticos
es
un
recurso
solo
potencialmente
renovable
por
los
procesos
naturales.
De
manera
cierta,
éstos
se
vuelven
a
llenar
por
la
precipitación
que
se
infiltra
a
través
del
suelo
en
el
área
de
recarga,
la
cual
depende
de
una
tasa
de
recarga
natural
según
el
tipo
de
terreno,
pero
cuando
el
uso
consuntivo
supera
el
nivel
de
recarga
en
el
área
de
extracción
el
cono
de
depresión
formado
actúa
como
un
sistema
de
baja
presión
que
no
solo
permite
un
mayor
nivel
de
intrusión
marina
en
los
casos
de
acuíferos
costero
como
el
que
nos
ocupa,
sino
que
además
se
produce
una
mayor
penetración
de
contaminantes
que
se
encuentre
por
encima
del
cono
de
depresión.
Lo
cierto
de
esto
es
que
los
investigadores
encuentran
sustancias
sumamente
interesantes,
veamos
esta
noticia
publicada
en
el
periódico
digital
español
elPlural.com
en
su
edición
del
27/abril/2012.
“La
revista
científica
"Science
of
the
Total
Enviroment"
han
publicado
el
resultado
de
una
investigación
sobre
los
acuíferos
que
hay
en
el
subsuelo
de
Barcelona
según
el
cual
se
han
detectado
restos
de
cocaína,
metadona
y
éxtasis
en
varias
zonas
de
la
ciudad”.
Da
escalofrío
pensar
que
esto
sucede
en
España,
¿que
podría
encontrarse
en
los
acuíferos
de
República
Dominicana,
un
país
donde
las
normas
que
regulan
la
descarga
al
subsuelo
son
tan
poco
estrictas
en
el
sentido
de
debilidad
de
aplicación?
Algunos,
en
forma
muy
poética,
al
referirse
a la
disponibilidad
de
agua,
aparentemente
infinita,
que
tiene
el
país
apuntan
“La
Republica
Dominicana
es
un
país
de
agua”
¡y
quien
no
lo
diría!
si
un
viaje
por
carretera
a
cualquier
punto
del
país
implica
pasar
por
algún
puente.
Sin
embargo,
ya
comienza
a
ser
inquietante
la
visión
de
la
roca
desnuda
en
cauces
secos
donde
antes
corrían
presurosas
aguas
cristalinas
y
leer
algunas
estadísticas
que
son
igualmente
turbadoras,
como
esta
que
transcribo
(las
negritas
son
mías):
“El
rendimiento
hídrico
que
resulta
de
la
escorrentía
superficial
es
de
12.6
litros/seg./km2,
superior
al
promedio
mundial
que
es
de
10
litros/seg./km2;
pero
inferior
al
de
América
Latina
que
se
calcula
en
21
litros/seg./km2.
La
disponibilidad
de
agua
superficial
natural
per
cápita
total
del
país,
se
estimó,
en
el
2004
en
2,186.6
m3/hab/año,
considerando
una
población
de
8,871,823
habitantes.
Según
este
valor,
y de
conformidad
con
la
clasificación
sobre
disponibilidad
de
agua
formulada
por
el
director
del
Instituto
Estatal
de
Hidrología
de
St.
Petersburgo,
profesor
Igor
Shiklomanov,
la
República
Dominicana
clasifica
como
un
país
con
disponibilidad
“baja”
(entre
2,000-5,000
m3
per
cápita
por
año),
con
dificultades,
en
especial
en
algunas
regiones,
pero
todavía
ligeramente
distanciado
de
la
categoría
“muy
baja”
(menos
de
2,000
m3
per
cápita
por
año).Y
conforme
a la
clasificación
formulada
por
la
hidrólogo
Sueca
Malin
Falkenmank,
la
disponibilidad
de
2,186.6
m3/hab/año
coloca
a la
República
Dominicana
en
la
categoría
de
país
“con
problemas
generales”,
distanciada
todavía
del
umbral
de
la
“tensión
hídrica”(Las
Estadística
del
Agua,
INDRHI.
Pág.
8,
abril
2006).
Todavía
hay
mucha
agua,
es
cierto,
pero,
permítanme
contarles
una
historia
con
un
final
triste.
En
mi
época
de
niñez,
en
aquel
Macorís
de
los
bellos
atardeceres,
en
cualquier
época
del
año
había
muchos
cangrejos,
por
doquier
se
los
encontraba:
en
las
matas,
en
los
patios,
dentro
de
las
casas,
en
las
calles
y
callejones,
adonde
mirara
habían
cuevas
y
más
cuevas,
hasta
en
el
propio
parque
Duarte
habían
cuevas.
Pero,
en
el
llamado
“tiempo
de
cangrejos”,
¡quien
no
recuerda
el
tufo
de
cangrejo
descompuesto
y la
formaban
alfombra
viviente
que
formaban
en
la
carretera
que
hasta
pinchaban
las
gomas
de
los
carros!
Es
para
mi
imborrable
el
recuerdo
de
los
tiempos
de
lluvia
y
los
truenos
y
relámpagos,
y
por
razones
que
aun
desconozco,
los
cangrejos
salían
de
sus
cuevas
y
ahí
estábamos
nosotros
listos
para
atraparlos,
los
había
para
escoger;
algunos
preferían
los
machos
por
el
tamaño
de
sus
pinzas
(nosotros
le
llamábamos
muelas),
y
otros,
¡oh
insensatos!
a
las
hembras,
por
las
huevas.
A
quien
se
le
hubiera
ocurrido
decir
en
aquel
tiempo
que
los
cangrejos
se
iban
a
acabar,
sin
embargo,
hoy
no
se
han
acabado
pero
escasean
tanto
que
hasta
las
jaibas
constituyen
un
plato
exótico.
En
aquel
tiempo,
no
tan
lejano,
¡comer
jaiba
era
una
rara
gastronomía
porque,
como
hacerlo
si
las
jaibas
se
alimentaban
de
los
ahogados.
En
el
pasado
fueron
unos
grotescos
crustáceos
decápodos,
hoy,
la
derivación
del
uso
consuntivo
insensato
y la
inacción
de
la
generación
actual
pueden
devenir
en
graves
consecuencias
para
la
existencia
futura
de
los
niños
del
presente.
¡Mañana
puede
ser
el
agua!
“El
desarrollo
sostenible
es
aquel
que
satisface
las
necesidades
del
presente
sin
comprometer
las
necesidades
de
las
futuras
generaciones”.
Gro
Harlem
Brundtland
|